Nuevos católicos: ¡bienvenidos!
Alejandra María Sosa Elízaga*
Ya nos habíamos acostumbrado a leer en las estadísticas la descorazonadora noticia de que la Iglesia Católica ha estado perdiendo miembros en cantidades alarmantes. Y de pronto las cosas cambiaron y los números que iban en picada, ¡se dispararon hacia arriba!
En todo el mundo miles de personas ingresaron en esta Pascua a la Iglesia Católica.
Por ejemplo en Los Ángeles, Cal. 9,000 personas se bautizaron, 140% más que en 2025. En Francia 21,300 personas ingresaron en Pascua a la Iglesia. También en Canadá, Bélgica, Austria y otros países. Incluso en mi parroquia hubo más bautizados que nunca.
Y curiosamente entre los nuevos católicos abundan jóvenes, que, contrario a lo que se suele pensar de ellos, no buscan entretenimiento banal, sino verdadero crecimiento espiritual. Muchos declaran que los atrajo a la Iglesia la solidez y verdad de su doctrina, los Sacramentos, en especial Jesús, Presente en la Eucaristía; la bella solemnidad de la liturgia; que la Iglesia es una autoridad confiable -muchos declaran su admiración y respeto por el Papa León- y que es la única Iglesia fundada por Jesús y cuya sabiduría de dos mil años ofrece respuestas coherentes a sus dudas. A muchos también los atrajo el rezo del Rosario, los sacramentales, el ejemplo e intercesión de algún santo.
¿Qué podemos hacer por tantos nuevos miembros? Ayudarles a mantenerse católicos, acogerlos en nuestras comunidades; invitarlos a participar en la liturgia; animarlos en su relación con Dios; motivarlos a conocer y amar a María; orientarlos en su sed de aprender, y darles testimonio de que ser católico no es sólo un título, es un modo, el mejor, de vivir y de ser.

y los envió por delante...