La mejor despedida
Alejandra María Sosa Elízaga*
En la sección de ‘notas’ en mi celular, escribí y guardé un mensaje que dice:
¡Hola! Que alguien ore por --- y a su lado, la Coronilla de la Divina Misericordia.
Jesús prometió a santa Faustina Kowalska, que cuando se rezara esta Coronilla junto a una persona moribunda, Él recibiría su alma no como Justo Juez, sino como Misericordioso Salvador.
En este enlace viene cómo rezarla, paso a paso, e incluso están completas las oraciones que se rezan al inicio (Padre Nuestro, Ave María y Credo corto), por si quien rece la Coronilla no se las sabe:
bit.ly/1WvcsqS
Este mensaje suelo enviarlo a quien pide a mi círculo telefónico de oración inmediata, que oremos por alguien que está ya en sus últimos momentos.
Como católicos, sabemos que lo mejor que podemos hacer por alguien que está grave (y, mejor aún, no esperar hasta que se agrava) es pedir a un sacerdote que le lleve la Unción de Enfermos (en este caso, ‘extrema Unción’), y, si el paciente está aún consciente, le confiese y dé el ‘viático’, es decir su última Comunión, para fortalecerle en su viaje final a la eternidad.
Pero cuando no es posible conseguir un sacerdote, sobre todo cuando se requiere a altas horas de la noche, la familia se angustia pensando que su ser querido morirá sin recibir ningún auxilio espiritual. Pues bien, lo mejor que, como laicos, pueden hacer por una persona que está falleciendo, es rezar, por ella y junto a ella, esta Coronilla. Confiarla a la promesa de Jesús, sabiendo que siempre cumple lo que promete, deja en el alma una gran paz.
Copia el mensaje y el enlace en tu celular. Nunca se sabe cuándo lo puedas necesitar.

y los envió por delante...