y los envió por delante...
a todas las ciudades y sitios a donde ÉL había de ir...'
(Lc 10,1)

Oído atento

Alejandra María Sosa Elízaga*

Oído atento

'Como el burro que tocó la flauta'.

Solemos usar esta frase para expresar que alguien logró de puritita casualidad dar una respuesta acertada o decir o hacer lo que debía.

Sucede frecuentemente, pero sin duda no sucedió en la escena de la que nos habla el Evangelio que se proclama este domingo en Misa (ver Mt 16, 13-20).

Narra que luego de que Jesús les pregunta a Sus discípulos quién dice la gente que es Él y recibe unas respuestas de lo más desencaminadas, cuestiona qué dicen ellos, a lo cual Simón Pedro contesta resueltamente: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16).

Llama mucho la atención que dé una respuesta tan elevada un hombre tan sencillo.

¿Qué pasó?, ¿llevaba 'acordeón', fue 'chiripada', le atinó de milagro?, ¿de dónde le vino de repente tanta sapiencia?

Lo descubrimos de inmediato cuando Jesús exclama: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado ningún hombre, sino Mi Padre, que está en los Cielos!” (Mt 16, 17).

Es gracias a que Dios lo ilumina que Simón Pedro logra dar una respuesta que por sí mismo jamás hubiera podido dilucidar. Suple con disposición lo que le falta en preparación, y eso hace toda la diferencia.

Su disponibilidad para escuchar lo que Dios le revela y no ponerlo en duda, rechazarlo o dejarlo en el olvido, sino aceptarlo, asumirlo y expresarlo, merece no sólo que se le revele la verdad sobre Jesús y que Él le dedique una alabanza, sino que lo escoja como la piedra sobre la que funda la Iglesia, le confíe las llaves del Reino de los Cielos y le dé poder de atar y desatar sobre Tierra y Cielo (ver Mt 16, 19).

Se convierte así en el primer Papa de la historia.

Resulta lógico y coherente que fuera considerado ideal para el puesto de conducir a la Iglesia alguien capaz de dejar que la barca que se le encomienda sea impulsada no por sus propios débiles remos, sino por las velas desplegadas al viento del Espíritu Santo.

Recuerdo que en la homilía de la Misa Solemne con la que inició su pontificado el Papa Benedicto XVI anunció: "Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia."

Es muy significativo que no sólo Pedro y sus sucesores, sino todos los bautizados a lo largo de la historia de la Iglesia que han logrado grandes cosas o han alcanzado la santidad -y ni duda cabe que un día el Papa Bene será declarado santo- han tenido la misma docilidad para convertirse en instrumentos de Dios a través de los cuales Él hable y actúe. Su ejemplo es digno de imitación.

Ahora bien, hoy en día, quizá haya quien se pregunte cómo se hace eso, cómo puede una persona común mantener el oído del corazón atento para percibir lo que Dios quiere revelarle y poder así responderle afirmativamente; en otras palabras: ¿qué hay que hacer, en términos prácticos, para dejarse iluminar y conducir por el Espíritu?

La respuesta no es complicada; no creas que se trata de 'oír voces' o vivir fenómenos sobrenaturales; se trata simplemente de abrir un espacio cada día (eso sí, sin falta) para aprender a orar no sólo hablando sino escuchando; aprender a acallar el barullo interior, hacer silencio y, por poner un ejemplo entre muchas otras posibilidades, leer despacito y en espíritu de oración un Salmo o el Evangelio de la Misa del día, y repasar con calma y atención el texto que más nos hable al corazón, para dejar que su mensaje penetre, resuene, sea luz, respuesta, exhortación, consuelo, ayuda que permita ir descubriendo, como Pedro, a un Dios Vivo, presente, que siempre nos quiere hablar y está siempre deseoso de que lo queramos escuchar...

 

(Del libro de Alejandra María Sosa Elízaga “Caminar sobre las aguas”, Col. ‘La Palabra ilumina tu vida’, ciclo A, Ediciones 72, México, p. 137, disponible en Amazon).

Publicado el domingo 23 de agosto de 2026 en la pag web y de facebook de Ediciones 72