y los envió por delante...
a todas las ciudades y sitios a donde ÉL había de ir...'
(Lc 10,1)

Nuevo ROSARIO POR LA PAZ

JMJ

NUEVO ROSARIO POR LA PAZ

AMSE

(Empieza persignándote. Traza tres cruces pequeñas: en frente, boca y pecho, diciendo)

‘Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro’.

(Traza una cruz grande de frente a pecho, hombro izquierdo a hombro derecho, diciendo):

‘En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo’.

(En la cuenta que está después de la cruz, reza lo siguiente:)

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque te he ofendido a Ti, mi Dios y Señor, que eres tan Bueno y a quien quiero y debo amar por encima de todo. También me pesa porque he perdido el Cielo y merecido el Infierno. Propongo, firmemente, enmendarme y apartarme de las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia. Confío en que me perdones por Tu Misericordia infinita y me ayudes con Tu gracia a no ofenderte nunca más. Amén.

(En las tres cuentas que siguen reza por las intenciones del Papa (para ganar indulgencia plenaria si estás rezando el Rosario en familia, en comunidad, en una iglesia):

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, y desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre nuestro, que estás en el cielo; santificado sea tu Nombre; venga a nosotros Tu Reino; hágase Tu voluntad en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

                    MISTERIOS GOZOSOS                 (LUNES Y SÁBADOS)

Primer Misterio gozoso: La Anunciación del Ángel a María (Lc 1, 28-38)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú, la humilde esclava del Señor, ruega para que no actúen con soberbia los líderes mundiales que confían en el poder de las armas y quieren aniquilar a sus enemigos. Que acepten con humildad cumplir la voluntad del Señor, que quiere que resuelvan sus conflictos dialogando como hermanos.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de María a Isabel (Lc 1, 39-56)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú que acudiste presurosa en ayuda de tu prima Isabel, ruega por el personal de salud, rescatistas y voluntarios que acuden presurosos a ayudar a quienes viven en zonas devastadas por la guerra y la violencia. Que reciban recursos suficientes para dar los apoyos de salud, agua y alimentos que se requieren urgentemente.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento de Jesús (Lc 2, 1-7).

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú que diste a luz a Jesús en Belén, en condiciones muy precarias, ruega por las mujeres embarazadas, las que tienen recién nacidos y todas las madres que están atrapadas en conflictos bélicos y sufren por sus hijos, por los que pelean, por los que se defienden, por los que mueren. Pide a Dios que escuche su llanto y su súplica por el fin de la violencia, y tú, que las comprendes mejor que nadie, dales consuelo y fortaleza

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación del Niño Jesús en el Templo (Lc 2, 22-38)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Cuando san José y tú fueron a presentar al Niño al Templo, el anciano Simeón anunció que Jesús sería luz de las naciones. Ruega, Señora, para que la Iglesia sepa irradiarlo mediante su caridad abnegada y heroica, y siga iluminando a quienes padecen la tiniebla de la guerra y violencia.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo. (Lc 2, 41-50).

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú que te angustiaste cuando creíste haber perdido al Niño Jesús, comprendes lo que sufren miles de personas que no saben si sus familiares y amigos están vivos o muertos bajo los escombros de sus ciudades bombardeadas. Ruega por ellas, que en su dolor vuelvan la mirada al Señor, que sepan que sus seres queridos desaparecidos están, como dice la Biblia, en las manos amorosas de Dios, y Él les permitirá reencontrarse, sea en esta vida o en la eterna. Que puedan orar, leer y reflexionar la Palabra y hallar en ella una fuente de paz y de esperanza.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

MISTERIOS DOLOROSOS            (MARTES Y VIERNES)

Primer Misterio Doloroso: La oración de Jesús en el Huerto (Lc 22, 39-46)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

En el Huerto de los Olivos, cuando reinaba la tiniebla, Jesús oró fervientemente.

Ahora que la humanidad vive también una hora oscura, ayúdanos a orar como Él, con fe y confianza en que todo es posible para Dios, y puede sembrar o restaurar la paz en cada corazón, en cada familia, en cada nación. Que sepamos aprovechar el gran poder de la oración.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Segundo Misterio Doloroso: La flagelación de Jesús en la columna (Jn 19,1)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú viste que Jesús sufrió azotes que no merecía y no sintió odio ni rencor. Ruega, Señora, por quienes han sido flagelados por la injusticia y la violencia. Que Dios les otorgue la gracia de perdonar y luchar por la justicia, sin resentimiento ni deseos de venganza.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Tercer Misterio Doloroso: Jesús es coronado de espinas (Mt 27, 27-30)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Los soldados trenzaron una corona de espinas para torturar a Jesús y burlarse de Él.

Ruega, Señora, por la conversión de quienes abusan de su situación de poder y autoridad para hacer mucho mal. Que su corazón se abra al arrepentimiento y la compasión, y cesen ya toda agresión.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cuarto Misterio Doloroso: Jesús camina al Calvario, cargando Su cruz (Jn 16b-17)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú acompañaste a Jesús de camino al Calvario. Ruega, Señora, por quienes perdieron seres queridos y huyendo de la violencia perdieron también su vivienda, su patria, y arrastran una cruz muy pesada de dolor, hambre, enfermedad, tristeza, soledad, terror. Bendice a los voluntarios y miembros de la Iglesia que han acudido a acogerlas, sostenerlas, consolarlas. Que en ellos vean el rostro de Cristo que se mantiene junto a ellas para ayudarlas y alivianar sus cargas.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Quinto Misterio Doloroso: La crucifixión y muerte de Jesús (Lc 23, 44-46)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Desde la cruz Jesús asumió, para redimirla, la realidad más negra del ser humano. Ruega, Señora, por quienes perdieron la vida, víctimas de la violencia, y ruega por quienes lloran a seres queridos fallecidos. Que los consuele saber que ni el dolor ni el mal ni la muerte tienen la última palabra. Que Jesús los derrotó desde la cruz. Y todo sufrimiento, unido a los que padeció el Señor, adquiere sentido, se vuelve redentor. Que hallen en esta certeza su consuelo y fortaleza.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

MISTERIOS LUMINOSOS            (JUEVES)

Primer Misterio Luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3, 13-17).

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Jesús inició Su ministerio público acudiendo a ser bautizado entre pecadores. Siendo Él sin pecado, no le horroriza acercarse a nosotros. Ruega, Señora, para que todos nos acerquemos a Él.

Pide por los alejados, los no creyentes, los que por no conocer a Dios adoran el dinero y el poder, y todo lo resuelven con prepotencia y violencia. En especial te pedimos por los líderes de las naciones, que tienen la vida de mucha gente en sus manos y hacen mucho daño. Que la gracia de Dios abra su corazón a la conversión.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Segundo Misterio Luminoso: La autorrevelación de Jesús en la boda de Caná (Jn 2, 1-11)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú que notaste lo que faltaba en aquella boda y se lo dijiste a Jesús, sabes lo que necesitamos aunque no te lo pidamos. Ruega por quienes no te conocen ni piden tu intercesión, pero te necesitan porque sufren, víctimas de la violencia y de la guerra. Ampáralos con tu amor maternal y ayúdalos a seguir adelante sin perder la esperanza.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Tercer Misterio Luminoso: El anuncio del Reino de Dios y la invitación a la conversión (Mc 1,14-15)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Tú sabes que el Reino comienza con algo tan pequeño como una semilla de mostaza. Que ante la violencia que nos rodea, y en particular ante la persecución que sufren los cristianos en todo el mundo, y en particular en lugares en guerra, no nos desanimemos pensando que no podemos hacer nada. Que recordemos que Jesús nos hizo una promesa: que los poderes del mal no prevalecerán sobre Su Iglesia. Ruega por nosotros, Señora, para que sigamos empeñados en construir el Reino de Dios con lo que podamos, con pequeños gestos de amor, comprensión, perdón, reconciliación. Pues para lograr la paz mundial hay que empezar por la conversión de cada corazón.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cuarto Misterio Luminoso: La Transfiguración (Mt 17, 1-8)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Cuando Jesús anunció a Sus discípulos que moriría se llenaron de tristeza. Entonces se transfiguró ante ellos, y se consolaron al contemplarlo glorioso. Hoy en medio de guerras y violencia, hay mucha gente muy necesitada de consuelo. Ruega por ella, Madre, que lo encuentren en Jesús, que puedan captar la manera como el Señor les manifiesta Su cercanía y amor.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Quinto Misterio Luminoso: La institución de la Eucaristía (Mt 26, 26-29)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Jesús nos pidió que comamos Su Cuerpo y bebamos Su Sangre para tener vida eterna. Pero hoy muchas personas no creen que Él está realmente Presente en la Eucaristía. Hay también muchas que sí lo creen, pero no siempre pueden comulgar porque sufren persecución a causa de su fe, sobre todo en donde hay guerra y violencia. Unas y otras padecen de hambre y sed espiritual. Ruega, Señora, por todas ellas. Que quienes no tienen fe lo descubran, y quienes sí creen y lo anhelan puedan recibirlo, ser alimentadas por Él, para no desfallecer y seguir siendo Sus fieles y valientes testigos.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

MISTERIOS GLORIOSOS             (MIÉRCOLES Y DOMINGOS)

Primer Misterio Glorioso: La Resurrección del Señor (Lc 24, 1-8)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Mucha gente ha perdido la vida a causa de la guerra y la violencia. Ruega por ella, encomiéndala a la Misericordia Divina. Y a quienes lloran a seres queridos muertos y desaparecidos, ayúdales a descubrir que por la Resurrección de Jesús la muerte no es un final, es un umbral; que con sus oraciones pueden ayudar a sus seres queridos fallecidos a llegar al Cielo, y que algún día podrán tener la dicha de reencontrarse con ellos. Que en esa certeza hallen su consuelo.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Segundo Misterio Glorioso: La Ascensión del Señor (Lc 24, 50-53)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Cuando Jesús ascendió al Cielo no se alejó, sigue Presente, intercediendo por nosotros ante Su Padre. Ruega, Señora, por quienes no lo conocen y por los que creen que no lo necesitan. Por los que viven con la mirada puesta en los bienes de la Tierra y no en los del Cielo. Pide, en especial, por los líderes de naciones, que han desterrado a Dios de sus escuelas y familias, de su sociedad, cultura y política, se rigen sólo por su afán de poder y de dinero, cometen injusticias y atropellos y son los responsables de las guerras y violencia. Que la luz del Señor penetre su corazón, los rescate de la oscuridad y los mueva a conversión.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Tercer Misterio Glorioso: La venida del Espíritu Santo (Hch 2, 1-4)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

El Espíritu Santo sobre ti y los Apóstoles en Pentecostés para prepararlos a la nueva misión que el Señor les dio: la de ellos anunciar el Evangelio a todo el orbe, la tuya, ser nuestra Madre. Ruega por la Iglesia, para que sea dócil al Espíritu Santo que sigue actuando hoy, y se deje enviar a anunciar la Buena Nueva donde más falta hace, donde hay persecución, guerra y violencia. Que sepa hablar, como los Apóstoles, lenguas nuevas, las lenguas nuevas del amor, la justicia, el perdón. Que siga siendo, como siempre lo ha sido, portadora de luz y de esperanza para toda raza, pueblo y nación.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Cuarto Misterio Glorioso: La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos (Sal 45, 11-16)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Jesús, que por Sus méritos te libró del pecado original cuando fuiste concebida, también te libró de la corrupción del sepulcro y te llevó en cuerpo y alma al Cielo, desde donde nos miras amorosa e intercedes siempre por nosotros. Te pedimos por los que no creen en tu maternal intercesión, ruega por ellos, que viven en la orfandad espiritual, en especial quienes son víctimas de la guerra, sufren violencia y persecución privados del consuelo de refugiarse en tu regazo, que por la gracia de Dios comprendan lo que se han perdido y acepten tu abrazo, y recibe nuestro amor en reparación por el dolor que te han causado tus hijos alejados.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

Quinto Misterio Glorioso: La Coronación de la Santísima Virgen (Ap 11, 19-12,1)

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la paz:

Siendo Jesús el Rey del Universo, tú eres la Reina Madre, y usas tu poder igual que Él, no para dominarnos, sino para ayudarnos, y muchas veces lo haces enviándonos tus ángeles a socorrernos.

Queremos corresponder a tu auxilio poniendo a tu servicio los dones y capacidades que nos dio tu Hijo, para que nos guíes a emplearlos para hacer el bien y edificar un mundo en el que reine la paz.

Padre Nuestro, 10 Ave Marías y Gloria al Padre

María, Madre de gracia, Madre de misericordia: En la vida y en la muerte, ampáranos, gran Señora.

Oh Jesús mío: Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

María, Reina de la paz, ruega por nosotros.

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(Al terminar los 5 Misterios de cada día, o los 20, si lo rezaste completo, se reza lo siguiente):

Dios te salve María Santísima, hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, te encomendamos nuestra fe para que la ilumines, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima durante el parto, te encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima después del parto, te encomendamos nuestra caridad para que la inflames, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros ésos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

Letanía:

Señor, ten piedad (se responde): Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad (se responde): Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad (se responde): Señor, ten piedad

Cristo, óyenos (se responde): Cristo, Óyeno

Cristo, escúchanos (se responde): Cristo, esúchanos

Señor Dios, Padre celestial  (se responde):   ten piedad de nosotros.

Señor Dios, Hijo, Redentor del mundo,        ten piedad de nosotros.
Señor Dios, Espíritu Santo, Consolador,       ten piedad de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios,                 ten piedad de nosotros

Santa María,   (se responde):             ruega por nosotros  (esto se repite en las peticiones siguientes)
Santa Madre de Dios,                                    “
Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Jesucristo, 
Madre de la Iglesia,

Madre de misericordia 
Madre de la Divina Gracia, 

Madre de esperanza,
Madre purísima, 
Madre castísima, 
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada, 
Madre amable, 
Madre admirable, 
Madre del buen consejo, 
Madre del Creador, 
Madre del Salvador, 
Virgen prudentísima, 
Virgen digna de veneración, 
Virgen digna de alabanza, 
Virgen poderosa, 
Virgen clemente, 
Virgen fiel, 
Espejo de justicia

Trono de la sabiduría, 
Causa de nuestra alegría, 
Vaso espiritual, 
Vaso digno de honor, 
Vaso de verdadera devoción, 
Rosa mística, 
Torre de David, 
Torre de marfil, 
Casa de oro, 
Arca de la Alianza, 
Puerta del Cielo, 
Estrella de la mañana, 
Salud de los enfermos, 
Refugio de los pecadores, 

Consuelo de los migrantes,
Consoladora de los afligidos, 
Auxilio de los cristianos, 
Reina de los ángeles, 
Reina de los patriarcas, 
Reina de los profetas, 
Reina de los apóstoles, 
Reina de los mártires, 
Reina de los confesores, 
Reina de las vírgenes, 
Reina de todos los santos, 
Reina concebida sin pecado original, 
Reina asunta al Cielo, 
Reina del Santísimo Rosario, 
Reina de la familia, 
Reina de la paz,

Reina de México y de todo pueblo y nación.

Reina de nuestro corazón.

 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

ten piedad y misericordia de nosotros.

 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa María, Madre de Dios,

pues no desprecias las súplicas que te dirigimos

en nuestras necesidades.

Líbranos de todo peligro,

Oh Virgen gloriosa y bendita.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

para que seamos dignos de alcanzar

las divinas gracias y promesas

de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración final al Padre

Te rogamos nos concedas, Señor Dios Padre nuestro,

gozar de continua salud de alma y cuerpo,

y por la gloriosa intercesión

de la bienaventurada siempre Virgen María,

vernos libres de las tristezas de la vida presente

y disfrutar de las alegrías eternas.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Oración por la paz

Señor Jesús:

Príncipe de la paz,

Sol que naces de lo alto

para iluminar

a quienes viven en tinieblas

y en sombras de muerte,

haz resplandecer Tu luz

sobre nuestro planeta.

Ven con Tu luminosa presencia

a desterrar la oscuridad.

Concédenos, te rogamos,

el final de la violencia,

el consuelo de quienes la han padecido

y la conversión de cuantos hacen el mal.

Ven y enséñanos

a establecer en cada corazón

Tu Reino de justicia y de paz,

misericordia y perdón.

Te lo pedimos

por intercesión de nuestra Madre

la siempre Virgen María,

cuya maternal ayuda invocamos

para que nos ayude

a edificar un mundo

en el que todos

podamos convivir como hermanos.

Amén.

Oración final a María:

Dulce Madre, no te alejes,

tu vista de nosotros nunca apartes,

ven con nosotros a todas partes

y nunca solos nos dejes,

y ya que nos proteges tanto

como verdadera Madre,

haz que nos bendiga el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

(Para terminar, sólo te santiguas: trazas una cruz grande que va de frente a pecho, y de hombro izquierdo a hombro derecho, diciendo): En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.