Siete cualidades de un buen papá
Alejandra María Sosa Elízaga**
“No hay escuela para papás” decía el otro día un señor, tras comentar que cuando se casó y empezó a tener hijos fue tratando de educarlos lo mejor que pudo pero no tenía idea de si lo había hecho bien o de plano la había “amolado”.
Su caso es muy común, son muchos los papás que quisieran ser muy buenos padres pero no saben qué se necesita para lograrlo, y aunque hoy en día ya hay “escuela para papás”, cursos gratuitos en parroquias o “diplomados” en instituciones educativas, no siempre se tiene el tiempo o el dinero para asistir.
¿Qué hacer entonces?
Usar el método de aprendizaje más antiguo y sencillo: aprender de alguien.
Y si alguno replica que lamentablemente no tuvo muy buen ejemplo de dónde echar mano pues su papá distaba mucho de ser el ideal, hay que aclararle que está en un error, que sí tuvo y tiene el mejor de los ejemplos: el de Dios Padre.
Claro que ante esta propuesta puede haber muchos que digan: “¡pero Él es Dios y yo sólo soy humano!, ¿cómo voy a pretender ser como Él?”, a lo que cabría responder recordando que dice San Pablo que de Dios proviene toda paternidad (ver Ef 3,14), por lo que todo papá no sólo tiene en Él un modelo a seguir, sino que puede pedirle y recibir la gracia de poder imitarlo en Sus cualidades paternales.
¿Cuáles son esas cualidades?
Dado el breve espacio, destacamos aquí cuando menos siete:
1.- Amar incondicionalmente al hijo
Dice Dios: "los amaré aunque no lo merezcan" (Os 14,5).
Significa que nos ama como somos, con todo y nuestros defectos, vicios y pecados, lo cual no implica que los apruebe (Él quiere que los superemos) sino que no por ellos nos deja de amar.
Papás: pidan al Padre les comunique un amor incondicional hacia sus hijos para aceptarlos como son.
2.- Expresarle amor al hijo
A lo largo de la Biblia vemos que una y otra vez Dios expresa Su amor por nosotros.
Y en el Evangelio lo escuchamos decirle a Jesús: "Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me complazco" (Mc 1,11).
Papás: pidan al Padre que no los deje dar por hecho que sus hijos saben que los quieren, sino los inspire a decírselos y sobre todo a demostrárselos.
3.- Conocer bien al hijo
Dice Jesús que el Padre sabe lo que necesitamos (ver Lc 12,30), ¿cómo lo sabe? Porque está pendiente de nosotros (ver Sal 139).
Papás: pidan al Padre que los libre de desentenderse de sus hijos y los ayude a darse tiempo para conocerlos y descubrir sus dones y defectos y así poder estimularlos a desarrollar los primeros y dominar los segundos.
4.- Darle al hijo sólo lo que le conviene
Dice Santiago que no recibimos todo lo que pedimos porque pedimos mal (Stg 4,3). Implica que Dios no nos concede lo que no nos conviene.
Papás: pidan al Padre prudencia y sabiduría para no ceder a todo lo que sus hijos les pidan sino saber dar a cada uno sólo aquello que sea para su verdadero bien.
5.- Tener cercanía y comunicación con su hijo
Afirmó Jesús que aunque todos lo abandonaran no estaba solo porque el Padre estaba con Él (ver Jn 16,32).
Papás: pidan al Padre los mueva a mantener una cercanía, si no siempre física, sí de comunicación con sus hijos, para estar al día en sus alegrías, tristezas y dificultades, proyectos y amistades. No en plan de entrometerse sino para poder ayudarlos en lo que haga falta.
6.- Apoyar al hijo
Cuando se necesitó, el Padre dejó oír Su voz para avalar a Jesús y pedir a Sus discípulos que lo escucharan (ver Mc 9,7). En todo momento Jesús se sintió apoyado por Él.
Papás: pidan al Padre que los libre de pasársela criticando a sus hijos, echándoles en cara lo que hacen mal; que los ilumine para saber animar a sus hijos en lo que hacen bien y para hacerles sentir que aprecian sus cualidades y que están orgullosos de ellos.
7.- Encaminarlo hacia el bien
El Padre envió a Jesús al mundo para traernos el mayor bien posible: la salvación (ver Jn 3,16-17).
Papas: pidan al Padre la gracia de comprender que su mayor triunfo será enseñar a sus hijos a dar, no sólo a recibir; a servir a otros, no a ser servidos; a disfrutar la vida no de manera egoísta, sino descubriendo la alegría de ejercer sus dones para beneficio de otros.
En conclusión
Muchos papás creen que lo mejor que pueden hacer por sus hijos es darles dinero o un título, y algunos se sienten orgullosos por lograrlo y otros se atormentan porque no tienen los medios y sienten que han fallado, pero la realidad es que lo mejor que puede hacer un papá por su hijo está al alcance de todos porque no se trata de darle bienes materiales sino de enseñarle a tener fe para vivir como hijo del Padre, pues ello hará de él una persona buena, que sepa amar y recibir amor, perdonar y pedir perdón, ayudar y saber solicitar o aceptar ayuda, y transformar el mundo en un mejor lugar porque dedique su existencia, como Jesús, a hacer el bien a los demás.
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y los envió por delante...