Conoce la oración menos conocida de san Francisco de Asís
Alejandra María Sosa Elízaga*
Seguramente has leído, tal vez rezado o incluso cantado la oración más famosa atribuida a san Francisco de Asís, la que empieza pidiendo: “Hazme un instrumento de tu paz”, y va desarrollando ese tema que tuvo, tiene y seguirá teniendo siempre una gran importancia: contribuir a edificar la paz.
Pero tal vez no conoces otra oración, también atribuida al santo de Asís y cuyas peticiones también siguen teniendo gran relevancia. Aquí la tienes, desglosada para ir considerando lo que pide:
“Sumo y glorioso Señor”
De entrada se dirige a Dios reconociéndolo como el supremo Señor, el que debe reinar por encima de todo y de todos en nuestra alma y corazón. Y lo llama glorioso, aludiendo a Jesús Resucitado, al Único que puede rescatarnos del pecado y de la muerte.
“Ilumina las tinieblas de mi corazón”
Vivimos rodeados de luces: de las pantallas, de los anuncios en las calles, etc. pero solemos tener el corazón a oscuras, sumido en la negrura del error, del miedo, del pecado, de la soledad, del caos. Estamos muy necesitados de la gracia luminosa de Dios.
“Y dame fe recta”
No basta tener fe, hay que tenerla bien orientada. Hay quien se dice católico, pero cede a las ideas de movimientos como la nueva Era, o se deja influir por lo ‘políticamente correcto’ y termina por alejarse de la verdadera fe, la que se cimienta en el Único que dijo de Sí mismo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6).
“caridad perfecta”
Jesús nos dejó un solo mandamiento: que nos amemos unos a otros como Él nos ama (ver Jn 13, 34-35). La caridad es amor llevado a la práctica, amor que no se queda en lo platónico, sino actúa buscando el bien del otro (ver 1Cor 13). Dice san Juan de la Cruz, que al final de nuestra vida seremos examinados en el amor. Hay que prepararnos para ese examen pidiendo al Señor que nos ayude con su gracia a de veras amar, a tener perfecta caridad.
“sentido y conocimiento, Señor”
Que en Dios le encontremos sentido a nuestra vida, que sea Él quien la guíe hacia Él.
Y que nos dé conocimiento, que no consiste en ‘saber mucho’, sino en tener en conocer siempre cuál es la voluntad de Dios, lo que le agrada, lo mejor, lo perfecto.
“para que cumpla tu santo y verdadero mandamiento”.
Es decir, para que no sólo sepa qué quiere Dios, sino lo cumpla, porque lo que manda es santo, es bueno, nos conduce a la santidad, y es verdadero, nos rescata de lo que el Papa san Juan Pablo Magno llamaba: ‘cultura de la muerte’, que es lo que promueve el mundo, con sus falsos ídolos y promesas.
Como este 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, cae en domingo, no se le celebra litúrgicamente, pero nada impide que lo recordemos, pidamos su intercesión y recemos esta bella oración.

y los envió por delante...