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Propósitos de año nuevo


Alejandra María Sosa Elízaga*

¿Te acuerdas cuáles eran tus buenos propósitos del año pasado?

Y, más importante aún: ¿los cumpliste?

No te apenes si contestaste que no. A mucha gente le sucede lo mismo.

¿Por qué?

Porque a veces sus propósitos son tan generales que no significan nada o tan difíciles que resultan inalcanzables.

Para animarte a hacer propósitos concretos que puedas cumplir y que dejen algo positivo en ti y en quienes te rodean, se plantean a continuación doce buenos propósitos, de los cuales, tres son obras de misericordia en bien de otros, tres son sencillamente para que tu alma disfrute, tres están pensados para favorecer tu crecimiento espiritual, y tres buscan unir a tu familia en el amor y la fe.

Échales un vistazo:

  1. Servir a los necesitados

    No conformarte con dar un dinero o una bolsa de ropa o comida, sino involucrarte dando un servicio personal en alguna casa hogar, hospital, asilo: Por ejemplo, ir un día a ayudar a preparar o servir la comida, remendar ropa, coser botones, ayudar con las tareas, leer en voz alta, jugar cartas con alguien a quien nadie visita.

  2. Hacer anónimamente un bien

    Hacer algo bueno por un vecino o conocido sin decírselo, sin que éste lo sepa.

    Por ejemplo barrer su acera, dejarle un cupón de regalo en su buzón, enviarle anónimamente algo que sabes o supones le hace falta.

  3. Perdonar

    Desterrar de tu corazón el odio o resentimiento que has venido albergando contra alguien desde hace tiempo.

    Ello no implica que tengas que buscarlo o reanudar una relación con él, pues ello no siempre es prudente y a veces es incluso imposible; se trata simplemente de dejar atrás tu rencor y encomendar a esa persona al cuidado amoroso de Dios.

  4. Disfrutar la belleza de la Creación

    Procurar salir a dar una caminata por un parque, contemplar un atardecer, plantar un árbol (los regalan en las Delegaciones), es decir salir de la rutina de la casa, el transporte, sitios de estudio, trabajo, compras, pagos, etc. y volver la vista a la belleza de lo creado por Dios.

  5. Disfrutar la belleza de la creación

    Así, con minúscula, para significar que es creación humana.

    Disfrutar de las bellas artes: ir a un concierto de la llamada, en general, “música clásica”; contemplar una bella exposición de pintura o escultura, ir a ver una obra de teatro o una película que deje algo positivo en tu alma.

  6. Leer un buen libro

    Ir a una librería católica a elegirlo, sea una novela, o poesía, o un libro de reflexiones, consejos, etc.

    Subrayar lo que más te llame la atención y compartirlo con otros.

  7. Visitar al Santísimo

    Dedicar un ratito de vez en cuando a entrar a saludar al Señor presente en la Eucaristía; sentarte un momento a visitarlo, como al mejor Amigo, pues siempre te espera sonriente y feliz de verte llegar a pasar un tiempito con Él.

  8. Conseguir director espiritual

    Buscar un sacerdote con el cual te puedas confesar con regularidad y recibir consejos para mejorar tu vida espiritual.

  9. Dialogar diariamente con el Señor

    Dedicar cada día cuando menos quince minutos a dialogar con el Señor.

    Quizá tempranito antes de comenzar el ajetreo del día, o mientras pasas un rato largo en el transporte público, o al terminar la jornada, antes de dormir.

    Acudir a esta cita de amor con Aquel que te ama y se interesa por todo lo tuyo, y platicarle todo, pedirle consejo, fortaleza, luz, lo que te haga falta para enfrentar lo que tengas que enfrentar.

  10. Divertirse sanamente en familia

    Dedicar un tiempo a realizar actividades recreativas en las que participen todos los miembros de tu familia.

    Por ejemplo ir de día de campo; jugar algún juego de mesa; salir de paseo o visita a algún lugar; romper la rutina de deberes compartidos y buscar compartir también la diversión.

  11. Realizar un proyecto de caridad en familia

    Juntarse como familia para hacer algo por los necesitados; por ejemplo, aportar cada uno algo para una despensa, un paquete de ropa o de juguetes, e ir juntos a entregarlo, o participar como familia en algún proyecto civil para el bien común como ir a repartir cobijas y café caliente a personas en albergues; repintar bardas graffiteadas, reforestar un parque, recabar fondos para alguna obra en favor de la comunidad, etc.

  12. Orar en familia

    Procurar buscar momentos para orar en familia, sea el Santo Rosario o la Coronilla de la Misericordia, o alguna devoción particular.

    Suena trillado pero es muy cierto que la familia que ora unida permanece unida.

Ojalá puedas incluir algunos de estos propósitos (o mejor aún todos) en tu propia lista y de veras ¡cumplirlos!

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