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La Limosna, la Oración y la Abstinencia


Alejandra María Sosa Elízaga*

Limosna

Se nos invita a ejercer la caridad, es decir, el amor aterrizado en acciones.

Proponte ir cuando menos una vez a la semana a visitar a alguien necesitado de compañía.

Puede ser un enfermo, un ancianito, un pariente o amigo que por su carácter difícil se ha quedado solo, etc.

Regálale tu tiempo para escucharle, quizá para distraerle con algún juego de mesa o tal vez para llevarlo a donde no puede ir solo: a un parque, o de compras, o a una consulta médica.

Ejerce la limosna dándote a ti mismo.

Oración

Aprovecha los cuarenta días de Cuaresma para habituarte a rezar una oración que sólo toma cinco minutos y obtiene muchas gracias divinas: la Coronilla de la Divina Misericordia. Inicia con acto de contrición, Padrenuestro, Avemaría, Gloria al Padre y Credo.

Luego, con las cuentas de un Rosario, en cada cuenta grande se dice: "Padre Eterno, te ofrezco la Sangre y el Agua, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero".

En cada una de las diez cuentas chicas se dice: "Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero".

El rezo alternado de la cuenta grande y las diez chicas se repite cinco veces y al terminar se reza tres veces.

"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo e Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero", luego de lo cual se dice: "Oh, Sangre y Agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como fuente de Misericordia, en Vos confío"

Jesús prometió para quien la rezara devotamente aunque fuera una vez en la vida, que al final de su vida no lo recibiría como Juez sino como misericordioso Salvador.

Y prometió toda Su misericordia para aquellos por quienes se rezara, especialmente pecadores, enfermos y moribundos.

Abstinencia

No te conformes sólo con privarte de carne los viernes.

Proponte realizar también otro tipo de abstinencia: privarte de algo que normalmente interfiere o quizá impide tu convivencia con tu familia: sea la televisión, la computadora, el celular, el aparato de música, el periódico, la revista, etc.

Déjalo aunque sea por un rato cada día para dedicarle toda tu atención a los tuyos, que sientan que estás disponible, que pueden  convivir y platicar contigo y quizá disfrutar realizando alguna actividad recreativa juntos.

El sentido de abstenerse de algo es, sobre todo, para beneficiar a otros.

Y en general, para toda la Cuaresma

Para que al final de estos cuarenta días hayas en verdad crecido espiritualmente, proponte trabajar en superar algún defecto de tu carácter.

Todos los días en la mañana pide a Dios la gracia para no caer en eso y pon los medios para ayudarte a cumplir tu propósito.

Al mediodía examina cómo vas y si has caído pídele perdón y renueva tu intención de superar aquello.

Lo mismo por la tarde y noche, y antes de dormir pide la gracia de perseverar en tu lucha y no caer al día siguiente.

Si haces esto diariamente durante toda la Cuaresma es muy posible que finalizar ésta hayas logrado desterrar aquel defecto, y si acaso no lo lograras del todo sin duda habrás avanzado notablemente en ese sentido y te será mucho más fácil conseguirlo, sobre todo si aprovechas luego el tiempo de Pascua para proseguir en tu empeño con ayuda de la gracia de Aquel que venció la muerte y tiene el poder de derrotar toda tiniebla en nuestro corazón.

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