Algunas preguntas y respuestas sobre visiones y apariciones
Alejandra María Sosa Elízaga*
¿Qué es lo correcto, decir “apariciones” o “visiones”?
Como en el lenguaje común ambas palabras tienen significados que nada tienen que ver con su sentido religioso, resulta menos confuso sustituir estos términos por el de “revelaciones”.
¿Cuántas clases de revelaciones hay?
Dos: públicas y privadas.
- La “revelación pública” está contenida en la Biblia.
Es obligatorio e imprescindible para todo católico creer en la verdad de lo que Dios nos ha revelado en la Biblia.
- La “revelación privada” es cuando Jesús o María o algún santo o santa se le manifiesta a alguna persona para pedirle algo (por ejemplo que se edifique ahí un santuario, o que dé a conocer cierta práctica piadosa, etc.).
No es obligatorio ni imprescindible para todos los demás creyentes creer en las “revelaciones privadas”.
¿Qué significa que la “revelación pública” sea obligatoria y la “revelación privada” no lo sea?
Que un católico puede pasar toda la vida sin visitar determinado santuario o realizar cierta práctica piadosa que le fue revelada a algún santo o santa, y aún así salvarse.
Lo que María o Jesús pidieron a cierto santo puede ser de gran ayuda para la vida espiritual, no sólo de éste sino de todos los creyentes, pero no es obligatorio para todos.
En cambio sí es obligatorio para todos cumplir lo que se nos pide a través de la “revelación pública”.
Por ejemplo: un católico que no obedezca el mandamiento de amar que nos da Jesús en Su Palabra, no puede salvarse.
Estamos obligados a cumplir lo que Dios nos dio a través de la “revelación pública”.
¿Qué significa la afirmación de que Jesús ya no dará más revelaciones?
Que todo lo que Jesús quiso revelarnos y que es imprescindible para nuestra salvación ya lo reveló y está contenido en la Biblia.
No cabe esperar que Jesús diga: “ay, se me olvidó revelarles esto y si no lo saben no se podrán salvar, así que se lo voy a revelar a Santa Fulanita, para que ella se los diga a todos”. Eso no va a suceder.
La revelación digamos “oficial”, la obligatoria, la que todo fiel debe cumplir, ya se cerró, ya está concluida.
Ahora bien, ello no impide que Jesús o María puedan revelarle a algún santo o santa algo que, aunque no es obligatorio para la salvación, sí puede alentar la fe, esperanza o caridad de quienes decidan libremente cumplirlo.
Son pequeñas “ayudaditas” que nos dan en nuestra vida espiritual.
¿Por qué se afirma que ni María ni Jesús se “aparecen” sino que se manifiestan en “visiones”?
El Papa Benedicto XIV quiso hacer esta distinción para diferenciar las apariciones de Jesús que se mencionan en la Biblia, cuando luego de la Resurrección el Señor se “aparece” a Sus discípulos, lo cual forma parte de las “revelación pública” y diferenciar esto de cualquier clase de “revelación privada”: decir que éstas son “visiones”.
Sin embargo, ello no pretende descalificar las diversas maneras como Jesús y María se han manifestado a algunos creyentes a lo largo de la historia.
Decir que éstos tuvieron “visiones” no significa que alucinaban o desvariaban, sino que “vieron” de un modo especial una manifestación de Dios o de María que nadie más vio.
¿Cuál es el propósito de las “revelaciones privadas”?
Se afirmó anteriormente que la finalidad era “santificar al vidente”.
Cabría matizar esto y decir que a él en primer lugar, pero también a cuantos compartan con él el mensaje recibido.
Por ejemplo, no sólo San Juan Diego, sino millones de personas se han beneficiado espiritualmente con lo que le manifestó Santa María de Guadalupe; no sólo Santa Margarita María Alacoque sino millones de católicos se han beneficiado espiritualmente con las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús.
Toda revelación privada plantea una invitación nunca una obligación
Se mencionó que “sería absurdo que la Virgen diera un mensaje para que lo acatara todo el mundo y que hiciera depender la salvación de la humanidad del cumplimiento o incumplimiento del mismo”, y que “cuando alguna revelación conlleva la orden de ser difundida y obedecida en todas partes, lo más probable es que no sea auténtica”.
Ojo: no dice solamente “difundida” sino “difundida y obedecida”, esto significa que Jesús y María sí suelen pedir que cierta “revelación privada” sea difundida para que muchos fieles la conozcan y se beneficien espiritualmente de ella si desean aceptarla, pero nunca ordenan que sea obedecida como si fuera indispensable para la salvación, como si se fuera a condenar quien no la cumpla al pie de la letra.
Ellos siempre invitan, proponen, nunca obligan ni amenazan.
Conclusión
La Iglesia pide obediencia de todos los creyentes a lo que el Señor manifestó a través de la “revelación pública” contenida en la Sagrada Escritura, pero respeta la libertad de los creyentes en lo que se refiere a obedecer lo que se plantea a través de “revelaciones privadas”.
Sin embargo, cabe comentar que es innegable el beneficio espiritual que los creyentes obtienen cuando aceptan lo que se les invita a realizar a través de las “revelaciones privadas” aprobadas por la Iglesia, por ejemplo: orar ante el Santísimo Sacramento; rezar el Rosario; confesarse y comulgar nueve primeros viernes como devoción al Sagrado Corazón de Jesús; rezar la Corona de la Misericordia Divina; visitar la Basílica de Guadalupe para encomendarse a la amorosa intercesión de nuestra amada Madre del Tepeyac, etc.
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